Integramos la geología, la topografía, el catastro minero y las restricciones ambientales de tu proyecto en un solo geovisor. Para que dejes de tomar decisiones con mapas sueltos y empieces a tomarlas con información cruzada y confiable.
Activa o desactiva capas para ver cómo se cruza la información en tu propio geovisor.
Un SIG minero no es un mapa bonito. Es la capacidad de responder, en minutos y con datos verificados, preguntas como: ¿mi área traslapa con una reserva forestal?, ¿dónde están mis anomalías geoquímicas frente al polígono de mi título?, ¿qué tan cerca está mi bocamina del área de un resguardo indígena?
Si hoy respondes esas preguntas abriendo un PDF de la ANM, un KMZ de Google Earth, un plano en AutoCAD y una hoja de Excel con coordenadas, no tienes un SIG. Tienes datos geográficos dispersos. Un SIG minero los une en una sola base, con un mismo sistema de referencia, para que se puedan cruzar y analizar juntos.
Un SIG minero funcional resuelve tres cosas que los datos sueltos no resuelven:
Todo en el mismo sistema de coordenadas (MAGNA-SIRGAS), sin errores de conversión que después generan discrepancias frente a la ANM.
Puedes superponer capas — concesión, geología, restricciones — y ver relaciones que no son visibles capa por capa.
Cada capa queda documentada con su fuente y su fecha, algo crítico cuando un mapa se usa como soporte técnico ante una autoridad.
Polígono del título y coordenadas certificadas ante la ANM
Modelo geológico, puntos de muestreo y resultados de exploración
Topografía, curvas de nivel y labores mineras existentes
Catastro Minero Colombiano y solicitudes o títulos vecinos
Reservas forestales de Ley 2ª, Parques Nacionales Naturales y áreas protegidas
Resguardos indígenas, territorios colectivos y zonas de consulta previa
Cuerpos de agua, cuencas hidrográficas y zonas de ronda hídrica
Vías de acceso, centros poblados e infraestructura
No todos los proyectos necesitan las ocho capas desde el primer día. El punto de partida es identificar cuáles resuelven la decisión que tienes que tomar ahora.
Del diagnóstico inicial al geovisor entregado. Cinco componentes que se ajustan según el alcance real que necesita tu proyecto.
Tomamos toda la información geoespacial existente de tu proyecto —sin importar en qué formato o sistema de coordenadas esté— y la consolidamos en una geodatabase estructurada, referenciada en MAGNA-SIRGAS, el sistema geodésico oficial de Colombia (Resolución 068 de 2005 del IGAC).
Sin esta base ordenada, cualquier análisis posterior arrastra los mismos errores que ya tenía la información dispersa.
Te entregamos un geovisor propio de tu proyecto: un mapa interactivo donde tu equipo puede activar y desactivar capas, medir distancias, consultar atributos de cada elemento y exportar mapas listos para presentar.
No es una licencia de software que tienes que aprender a usar. Es una herramienta configurada específicamente con la información de tu proyecto, pensada para que la use cualquier persona del equipo — no solo alguien con formación en SIG. Se actualiza cada vez que hay información nueva: un resultado de exploración, un cambio en el polígono, una actualización normativa que modifica una restricción ambiental.
Este es, en la práctica, el análisis que más valor genera. Cruzamos el polígono de tu proyecto contra:
El resultado es un informe con mapas que muestra exactamente qué porcentaje de tu área tiene alguna restricción, y de qué tipo — información que necesitas antes de invertir en exploración, antes de comprar un título, o antes de radicar un PTO.
Los planos que exige la ANM para el PTO y los mapas que exige la ANLA o la CAR para el EIA salen del mismo SIG estructurado, no de un ejercicio de cartografía aparte. Esto evita el problema más común en proyectos donde el PTO y el EIA se hacen con equipos distintos: información geográfica que no coincide entre un documento y el otro.
Cuando el proyecto está en etapa de exploración o evaluación de oportunidades, el SIG se convierte en herramienta de decisión: superposición ponderada de variables geológicas para priorizar blancos de exploración, análisis de proximidad a infraestructura existente para estimar costos, o comparación de varias áreas candidatas bajo los mismos criterios técnicos y de restricciones.
Este tipo de análisis es el que normalmente pide un inversionista o un comité técnico antes de aprobar presupuesto para una campaña de exploración.
De la información dispersa al geovisor funcionando, en cuatro etapas.
Inventario de lo que ya tienes: planos, coordenadas del título, estudios previos, capas ambientales recibidas en algún trámite. Identificamos los vacíos de información — qué falta para responder la pregunta que motiva el proyecto.
Toda la información se convierte a MAGNA-SIRGAS, se depura y se organiza en la geodatabase del proyecto. La etapa más técnica y menos visible, pero la que determina si el resto del trabajo va a ser confiable.
Se construyen las capas temáticas necesarias — restricciones, catastro, priorización — y se corren los análisis espaciales específicos que tu proyecto necesita.
Entregamos el geovisor configurado, el informe con los hallazgos del análisis, y una sesión de capacitación para que tu equipo sepa consultarlo y actualizarlo con información nueva.
Cuatro situaciones donde tener la información geográfica integrada cambia la decisión que se toma.
Antes de comprar un activo minero, el SIG permite verificar en horas lo que de otra forma tomaría semanas: estado real del polígono frente al Catastro Minero, traslapes no declarados, y restricciones ambientales que afectan el valor del activo.
Uno de los motivos más frecuentes de objeción de un PTO o de un EIA es descubrir tarde un traslape con un área protegida. El SIG lo identifica desde el diagnóstico inicial, cuando todavía hay margen para ajustar el plan.
Cuando hay varias áreas candidatas y presupuesto limitado, el análisis espacial ayuda a priorizar con criterios objetivos — geología, accesibilidad, restricciones — en lugar de decidir solo con el mapa geológico.
Durante la operación, el geovisor permite comparar el avance real de las labores contra lo aprobado en el PTO, algo que la ANM revisa en cada visita de fiscalización.
Un software SIG es una herramienta, no una respuesta. Comprar una licencia te da la capacidad técnica de dibujar y cruzar capas — pero no te da el criterio minero para saber qué capas necesitas, dónde conseguir la información oficial correcta, ni cómo interpretar lo que el cruce te está mostrando frente a la normativa colombiana.
En GFD, el SIG no es un servicio aislado: lo construye el mismo equipo que trabaja tu geología, tu topografía y tu componente ambiental. Eso significa que las capas del SIG son la misma información técnica que ya se está usando para tu PTO y tu EIA, sin duplicar trabajo ni arriesgarte a que los datos no coincidan entre documentos.
Cada proyecto se cotiza según su alcance real después del diagnóstico inicial. Estos son los factores que determinan el costo y los rangos orientativos según el nivel de servicio.
Un polígono de 50 hectáreas requiere menos procesamiento que un proyecto de varios miles.
Un geovisor básico con polígono y restricciones cuesta menos que uno que integra modelo geológico 3D, topografía de detalle y análisis multicriterio.
Si ya tienes datos organizados, el trabajo de estructuración es menor. Si hay que depurar información dispersa en varios formatos, el alcance crece.
Un geovisor entregado una vez es distinto a uno que se actualiza periódicamente durante toda la operación.
Geodatabase estructurada y geovisor con capas técnicas y catastrales del proyecto. Entrega en pocas semanas.
Incluye el cruce con reservas forestales, áreas protegidas y resguardos, con el informe de traslapes como entregable adicional.
Mapas y planos listos para radicación, coordinados con los equipos de ingeniería y ambiental, con actualización durante el proceso de licenciamiento.
La forma más precisa de saber cuál alcance aplica a tu caso es la conversación de diagnóstico inicial, que no tiene costo.
Un SIG minero es un sistema que junta toda la información geográfica de tu proyecto —el polígono del título, la geología, las restricciones ambientales, el catastro minero— en una sola base, con el mismo sistema de coordenadas, para que se pueda consultar y cruzar. Un mapa normal te muestra una sola cosa a la vez. Un SIG te permite preguntar, por ejemplo, "¿qué parte de mi área cae dentro de una reserva forestal?" y obtener la respuesta al instante, porque las dos capas ya están superpuestas y verificadas.
No necesariamente. Nosotros usamos herramientas SIG profesionales para construir tu geodatabase y tu geovisor, pero lo que te entregamos es el geovisor ya configurado con tu información, no una licencia de software que tienes que aprender a manejar desde cero. Si más adelante tu empresa quiere tener su propia licencia y equipo interno, la geodatabase que construimos queda en un formato compatible que puedes migrar sin perder nada.
Sí, y de hecho es uno de los momentos donde más valor aporta. Antes de invertir en solicitar un título o de comprar uno existente, un análisis SIG te muestra rápidamente si el área tiene traslapes con otras solicitudes, restricciones ambientales o zonas de comunidades, información que puede cambiar por completo tu decisión de avanzar o buscar otra área.
Superponemos el polígono de tu proyecto sobre las capas oficiales de Reservas Forestales de Ley 2ª y de Parques Nacionales Naturales, y calculamos exactamente qué porcentaje de tu área cae dentro de cada restricción. Esto es distinto a "revisar en Google Earth", porque usamos las capas oficiales georreferenciadas correctamente, no una aproximación visual.
El geovisor funciona desde el navegador, así que se puede consultar desde el celular, la tablet o el computador sin instalar nada. Eso es útil sobre todo para quien está en campo y necesita verificar una coordenada o un límite sin cargar planos impresos.
El geoportal de la ANM te muestra información pública general del Catastro Minero Colombiano — útil para consultas básicas, pero limitado a lo que la entidad publica. Tu geovisor de GFD integra esa misma información pública con los datos privados y técnicos de tu proyecto: tu exploración, tus estudios, tu propio análisis de restricciones. Es la diferencia entre consultar un catastro genérico y tener el mapa completo de tu propio negocio.
Depende del estado de la información de partida y del alcance. Un SIG básico con geodatabase y geovisor de capas técnicas y catastrales puede estar listo en pocas semanas. Si el proyecto requiere análisis de restricciones ambientales más profundo o integración con el modelo geológico 3D, el plazo se ajusta según ese alcance, y eso se define en el diagnóstico inicial.
Sirve para ambas cosas. Internamente es tu herramienta de análisis y toma de decisiones. Externamente, los mapas y planos que salen del mismo SIG estructurado son los que se usan como soporte técnico en el PTO ante la ANM y en el EIA ante la ANLA o la CAR, porque están construidos con la georreferenciación y los estándares que esas autoridades exigen.
Sí. La geodatabase y el geovisor se construyen exclusivamente para tu proyecto y no se comparten ni se reutilizan para otros clientes. La única información que se cruza contra fuentes externas es la información pública oficial —Catastro Minero, reservas forestales, áreas protegidas—, que es la misma para cualquier consulta pública.
El geovisor incluye una capacitación para que tu equipo pueda consultarlo, activar y desactivar capas, y hacer mediciones básicas sin depender de nosotros para el uso diario. Para actualizaciones que requieren estructurar información técnica nueva —un resultado de exploración, un cambio de polígono, una capa ambiental adicional— seguimos siendo el equipo que la incorpora correctamente a la geodatabase, para mantener la consistencia del sistema.
Si necesitas claridad sobre qué hay realmente dentro y alrededor de tu área minera, empecemos por ahí. La primera conversación es un diagnóstico, no una venta.